VIENTO DE MALLINES
MARIANO LATORRE
$7.000
FICHA TECNICA
VIENTO DE MALLINES
AUTOR: MARIANO LATORRE
EDITORIAL. ZIG ZAG
EDICION: 4°
AÑO: 1964
PAGINAS: 151
SINOPSIS
Colección de once
cuentos, entre los que se encuentra el relato homónimo que da nombre a la obra,
que es considerada como “signo de uno de los mejores matices del arte de
Mariano Latorre” en opinión de Mengod, quien agrega: “La prosa bien trabajada
llega concreciones de belleza en períodos circunstanciados o en frases rápidas,
procedimientos ambos que requieren cuidadosa atención y capacidad emocional”.
Por su parte Latcham afirma: “La hermosura del lenguaje descriptivo resplandece
aquí como en pocas partes de nuestra literatura. Descontando la belleza de
estilo, las metáforas originales (…) ha logrado insertar en este libro otras de
sus características: cierta socarronería, alguna teoría sociológica, un insinuante
atisbo racial”. Estos relatos que tienen como telón de fondo la cordillera del
sur muestran las debilidades y grandezas de los colonos y rústicos habitantes
de La Frontera, en su lucha diaria con el medio.
Por Jorge Arturo Flores
RASGOS BIOGRAFICOS
Mariano Latorre Court nace el 4 de enero de 1866 en
Cobquecura, provincia de Maule. Sus primeros diez años los vive en la ciudad de
Constitución, que él en sus escritos llama Maule. Fue el origen de su primera
creación: Cuentos del Maule y posteriormente Puerto Mayor y On Panta.
Luego se traslada a Valparaíso, Parral y Santiago. Estudia en el Instituto
Pedagógico de la Universidad de Chile. Ejerce la docencia en el Liceo Santiago
y en el Instituto Nacional. Publica sus primeros en cuentos en la revista Zig Zag.
Es nombrado miembro académico de la Facultad de Filosofía y Educación de la
Universidad de Chile. Realiza crítica literaria en Zig Zag y La Información.
Fue profesor titular de la cátedra de Literatura Chilena y Americana del
Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Obtuvo los Premios Literarios
Municipal, Atenea, Marcial Martínez, etc. Viajó a Perú, Colombia, Argentina.
Bolivia, dando conferencias sobre literatura.
Fallece en Santiago de Chile el 11 de noviembre de
1955, dando lugar a sentidas muestras de cariño y congoja. Once oradores
despiden sus restos en el Cementerio General, sobresaliendo sin duda el
discurso pronunciado por Pablo Neruda.
EL ESCRITOR
A Mariano Latorre se le ha tildado como el “maestro
del criollismo” y merced a ese título, creó una escuela en Chile, tuvo muchos
discípulos y, también, ¡ay! varios detractores de su proyecto literario. La idea no era mala.
Lo malo fue la forma en que la llevó a cabo, según
algunos. Su obra, compuesta de novelas y cuentos, especialmente, abunda en la
descripción de la natura y oculta a los personajes, dando con textos que
provocaban el aburrimiento por su morosidad y carencia de interés dramático.
Zurzulita, por ejemplo, es un fiel ejemplo de ello. Muchos críticos literarios
apuntaron a esa faceta de Latorre, aunque sus panegiristas retrucaban
defendiendo esa posición con argumentos sólidos y asentados en argumentos
académicos. (Aparte de Ricardo Latcham y Mario Ferrero, resalta el estudio que
le dedica Cedomil Goic en su libro La Novela Chilena: Los mitos degradados
(1968), análisis que representa en forma clara el gusto de ciertos académicos
por el quehacer de Mariano Latorre).
El lector común lo leía, pero no precisamente por
placer. Latorre se propuso mostrar la realidad social de
Chile a través de sus paisajes, dividiéndolo en zonas. De este modo sus obras
nos hablan del Chile marítimo, del cordillerano, del norte y del sur, además de
la urbe. Esto, en tiempos en que campeaba en Chile otras tendencias más bien
cosmopolitas y era imposible creer que pudiera crearse una literatura nacional,
provocó los comentarios literarios de rigor, además de algún rechazo del
público. Además, la querella del criollismo, como se llamó, comenzó a
desviarse de su cauce artístico e invadió los territorios políticos. Alone
(Hernán Díaz Arrieta), que era algo así como el Supremo Pontífice de las letras
chilenas, lo atacó sin misericordia y mucho de su afán fue traspasado al gusto
de los compatriotas.
Pese a los ataques, Latorre prosiguió en su tarea,
de por sí importante. La literatura chilena en general apreció la gesta
de Latorre, galardonándolo con el Premio Nacional de Literatura, máximo laurel
literario de Chile. Tuvo la oportunidad de ejercer la docencia en diversas
entidades educacionales y académicas, granjeándose el cariño de sus alumnos y,
en consecuencia, ayudando a fomentar el amor al suelo patrio a través de una
mirada más profunda sobre su naturaleza, paisajes y su habla.
Ocupa, sin duda, un lugar preponderante en la
galería de los grandes escritores chilenos.
RASGOS SOCIALES
Mariano Latorre, dijeron sus contemporáneos, era un
hombre de grata conversación, siempre bien vestido, con inclinación al humor y
a la contemplación de la belleza femenina. Simpático, agradable en su modales,
gustaba charlar con sus colegas escritores sobre diversos temas, no escatimando
la crítica acerada sobre sus enemigos literarios...
Mario Ferrero, que le dedicó un acertado estudio en
su libro PREMIOS NACIONALESDE LITERATURA (1965), expresa que de sus padres,
descendientes de españoles y franceses respectivamente, “heredará el tesón y
el espíritu de trabajo de los españoles y el innato buen gusto, el trato fino y
cordial y hasta el ademán galante y señorial de los franceses.”
“Hasta se podría decir que su aspecto físico era
poco chileno, si ésto cabe en un pueblo donde se confunden rasgos e
idiosincrasia de muy variada estampa racial” añadió por su parte Homero
Castillo, en su ensayo El Criollismo en la Novelística Chilena. (1962).
LA OBRA
Preferentemente su pluma se fue por el lado del
cuento ( Cuentos del Maule, Cuna de Cóndores, Chilenos del Mar, On Panta,
Hombres y zorros, Mapu, Viento de Mallines, El Caracol, etc.), aunque también
incursionó en la novela (Zurzulita, Ully, La Paquera), siendo en éste último
género literario donde cosechó acerbas críticas por su tendencia a describir
antes que escribir.
Sus relatos, si bien no son breves, logran el
interés que escasea en su trabajo novelístico. Están bien estructurados, la
tensión dramática es manifiesta y los personajes, esta vez, tiene vida superior
al entorno natural. Latorre dividió a Chile en regiones naturales y en
pos de ellas escribió sus textos.
También editó ensayos y una obra de teatro. Del
mismo modo, hizo crítica literaria y apoyó mediante prólogos los trabajos de
escritores nacionales.
EL CRIOLLISMO
Así como Vicente Huidobro inicia un nuevo período
en la creación poética en Chile (El Creacionismo) o como Nicanor Parra quiebra
los esquemas con su antipoesía, del mismo modo existen escritores que en la
narrativa trataron de marcan rumbos distintos a los tradicionales. Así existen
los novelistas que impulsan en su quehacer la denuncia social, por ejemplo,
como también los que trabajan la realidad chilena, el romanticismo o el
imaginismo, que se contrapone a quienes ponen su pupila en el paisaje chileno y
que han sido tildados como criollistas.
En esta corriente sobresale sin duda el maestro de
ellos, Mariano Latorre, quien dedicó su vida a escribir sobre su país, auscultando,
dividiéndolo en “rincones”, estudiando sus paisajes, su naturaleza con
acentuado amor. Es lo que más le criticaron.
Puesto que, por hablar de la natura, dicen, olvidó
los personajes, no le dio importancia a la trama, careció de inventiva. No
todos los juicios sobre su obra son certeros y su tarea es realmente
importante.
El maestro del criollismo, como se le denominó,
instauró una verdadera escuela, con discípulos importantes, que lo tuvieron
como fanal. Su afán de mirar al país a través de la naturaleza captó adeptos en
un momento en que la literatura chilena estaba demasiado influida por las
corrientes extranjeras.
El hizo lo que nadie había hecho: escribir novela y
cuento ambientado en nuestro país.
Esto provocó enconados debates, no tan sólo por el
altruista propósito nacional, sino porque ciertos críticos literarios
encontraron su trabajo aburrido, extenso, devorado por la vegetación. Para
combatir la tendencia criollista, se fundó la corriente de los imaginistas, que
tendía, como lo dice su denominación, a soltar el magín, a elevarse, a crear
historias donde los seres humanos eran figuras preponderantes.
Mariano Latorre tiene grande importancia en el
acontecer literario y como líder de una corriente distinta, recibió los embates
de quienes no quisieron entenderlo.
LOS LIBROS
Son aproximadamente 20, cifra que no es poca y es
la que a continuación se detalla:
1. Cuentos del Maule. 1912
2. Cuna de Cóndores. 1918
3. La sombra del caserón teatro.1919
4. Zurzulita, novela.1920
5. Ully, novela.1923
6. Chilenos del mar, cuentos 1929
7. La chilenidad de Daniel Riquelme, ensayo.1931
8. Hombres en la selva.1923
9. On Panta, cuentos.1935
10. Hombres y zorros, cuentos.1937
11. La literatura de Chile, ensayo.1941
12. Mapu, cuentos.1942
13. Viento de Mallines, cuentos.1944
14. Puerto Mayor, cuentos.1945
15. El choroy de oro.1946
16. Chile, país de rincones, relatos.1947
17. El caracol, cuentos.1952
18. La isla de los pájaros, cuentos.1955
19. La paquera, novela póstuma.1955
20. Memorias y otras confidencias, ensayos.1971
https://semblanzasliterarias.wordpress.com/mariano-latorre/
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